Lo que el salvaje que con torpe mano hace de un tronco a su capricho un dios, y luego ante su obra se arrodilla, eso hicimos tú y yo.
Dimos formas reales a un fantasma, de ta mente ridicula invención, y hecho el ídolo ya, sacrificamos
en su altar nuestro amor.
jueves, 10 de diciembre de 2009
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Del salón en el ángulo oscuro
9:38
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tai vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
—¡Ay! -pensé- ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz, como Lázaro, espera que le diga: "Levántate y anda!"
de su dueña tai vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
—¡Ay! -pensé- ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz, como Lázaro, espera que le diga: "Levántate y anda!"
martes, 10 de noviembre de 2009
Alguna vez la encuentro
9:38
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Alguna vez la encuentro en el mundo y pasa junto a mí; y pasa sonriéndose, y yo digo: "¿Cómo puede reír?".
Luego asoma a mí labio otra sonrisa, máscara del dolor, y entonces pienso: "¡Acaso ella se ríe como me río yo!".
Luego asoma a mí labio otra sonrisa, máscara del dolor, y entonces pienso: "¡Acaso ella se ríe como me río yo!".
Saeta que voladora
9:37
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Saeta que voladora cruza, arrojada al azar, y que no sabe dónde temblando se clavará;
hoja que del árbol seca arrebata el vendaval y que no hay quien diga el surco donde a caer volverá;
gigante ola que el viento riza y empuja en el mar, y rueda y pasa y se ignora qué playa buscando va;
luz que en cercos temblorosos brilla, próxima a expirar, y que no se sabe de ellos cuál el último será;
eso soy yo, que al acaso cruzo el mundo, sin pensar de dónde vengo, ni a dónde mis pasos me llevarán.
hoja que del árbol seca arrebata el vendaval y que no hay quien diga el surco donde a caer volverá;
gigante ola que el viento riza y empuja en el mar, y rueda y pasa y se ignora qué playa buscando va;
luz que en cercos temblorosos brilla, próxima a expirar, y que no se sabe de ellos cuál el último será;
eso soy yo, que al acaso cruzo el mundo, sin pensar de dónde vengo, ni a dónde mis pasos me llevarán.
Cuando me lo contaron sentí el frío
9:37
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas; me apoyé contra el muro, y un Instante la conciencia perdí de donde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche; en ira y en piedad se anegó el alma... y se me reveló por qué se llora, ¡y comprendí una vez por qué se mata!
Pasó la nube de dolor..., con pena logré balbucear unas palabras... Y ¿qué había de hacer? Era un amigo ... ¡Me había hecho un favor!... Le di las gracias.
de una hoja de acero en las entrañas; me apoyé contra el muro, y un Instante la conciencia perdí de donde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche; en ira y en piedad se anegó el alma... y se me reveló por qué se llora, ¡y comprendí una vez por qué se mata!
Pasó la nube de dolor..., con pena logré balbucear unas palabras... Y ¿qué había de hacer? Era un amigo ... ¡Me había hecho un favor!... Le di las gracias.
Yo se cuál el objeto
9:36
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Yo se cuál el objeto
de tus suspiros es; yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez. ¿Te ríes ... ? Algún día sabrás, niña, por qué: tú lo sabes apenas, y yo lo sé.
Yo sé cuando tú sueñas, y lo que en sueños ves, como en un libro puedo lo que callas en tu frente leer. ¿Te ríes ... ? Algún día sabrás, niña, por qué, tú lo sabes apenas, y yo lo sé.
Yo sé por qué sonríes y lloras a la vez;
yo penetro en los senos misteriosos
de tu alma de mujer.
¿Te ríes... ? Algún día
sabrás niña por qué:
mientras tú sientes mucho y nada sabes
yo, que no siento ya, todo lo sé.
de tus suspiros es; yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez. ¿Te ríes ... ? Algún día sabrás, niña, por qué: tú lo sabes apenas, y yo lo sé.
Yo sé cuando tú sueñas, y lo que en sueños ves, como en un libro puedo lo que callas en tu frente leer. ¿Te ríes ... ? Algún día sabrás, niña, por qué, tú lo sabes apenas, y yo lo sé.
Yo sé por qué sonríes y lloras a la vez;
yo penetro en los senos misteriosos
de tu alma de mujer.
¿Te ríes... ? Algún día
sabrás niña por qué:
mientras tú sientes mucho y nada sabes
yo, que no siento ya, todo lo sé.
Qué hermoso es ver el día
9:35
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y a su beso de lumbre brillar las olas y encenderse el aire !
¡ Qué hermoso es, tras la lluvia del piste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores .el perfume beber hasta saciarse!
¡ Qué hermoso es cuando en copos la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas ver las rojizas lenguas agitarse!
¡Qué hermoso es, cuando hay sueño, dormir bien ... y roncar como un sochantre... y comer... y engordar!... ¡Y qué desgracia que esto solo no baste!
coronado de fuego levantarse,
y a su beso de lumbre brillar las olas y encenderse el aire !
¡ Qué hermoso es, tras la lluvia del piste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores .el perfume beber hasta saciarse!
¡ Qué hermoso es cuando en copos la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas ver las rojizas lenguas agitarse!
¡Qué hermoso es, cuando hay sueño, dormir bien ... y roncar como un sochantre... y comer... y engordar!... ¡Y qué desgracia que esto solo no baste!
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