Las ondas tienen vaga armonía, las violetas suave olor, brumas de plata la noche fría,
luz y oro el día;
yo, algo mejor:
¡yo tengo Amor!
martes, 12 de enero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
Segunda voz
9:44
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Aura de aplausos, nube radiosa, ola de envidia que besa el pie, isla de sueños donde reposa
el alma ansiosa,
dulce embriaguez,
la Gloría es.
el alma ansiosa,
dulce embriaguez,
la Gloría es.
sábado, 9 de enero de 2010
Terecera voz
9:43
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Ascua encendida es el tesoro, sombra que huye la vanidad. Todo es mentira: la gloria, el oro.
Lo que yo adoro
sólo es verdad:
¡la Libertad!
Así los barqueros pasaban cantando
la eterna canción, y al golpe del remo saltaba la espuma
y heríala el sol. '¿Te embarcas?", gritaban, y yo, sonriendo,
les dije al pasar: "Yo ya me he embarcado; por señas que aún tengo la ropa en la playa tendida a secar".
Lo que yo adoro
sólo es verdad:
¡la Libertad!
Así los barqueros pasaban cantando
la eterna canción, y al golpe del remo saltaba la espuma
y heríala el sol. '¿Te embarcas?", gritaban, y yo, sonriendo,
les dije al pasar: "Yo ya me he embarcado; por señas que aún tengo la ropa en la playa tendida a secar".
jueves, 7 de enero de 2010
Fatigada del baile
9:42
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Fatigada del baile,
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo, del salón se detuvo en un extremo.
Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía en compasado y dulce movimiento.
Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro,
dormir parecía ai blando arrullo de sus labios entreabiertos.
¡Oh! ¡Quién así, pensaba, dejar pudiera deslizarse el tiempo!
¡Oh, si las flores duermen, qué dulcísimo sueño!
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo, del salón se detuvo en un extremo.
Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía en compasado y dulce movimiento.
Como en cuna de nácar que empuja el mar y que acaricia el céfiro,
dormir parecía ai blando arrullo de sus labios entreabiertos.
¡Oh! ¡Quién así, pensaba, dejar pudiera deslizarse el tiempo!
¡Oh, si las flores duermen, qué dulcísimo sueño!
domingo, 3 de enero de 2010
Voy contra mi interés
9:42
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Voy contra mi interés al confesarlo;
no obstante, amada mía, piensa, cual tú, que una oda sólo es buena de un billete del banco al dorso escrita. No faltará algún necio que al oírlo
se haga cruces y diga: "Mujer, al fin, del siglo diecinueve, material y prosaica". ¡Boberías! ¡Voces que hacen correr cuatro poetas que en invierno se embozan con la lira! ¡Ladridos de los. perros a la luna! Tú sabes y yo sé que en esta vida, con genio, es muy contado el que la escribe: y con oro, cualquiera hace poesía.
no obstante, amada mía, piensa, cual tú, que una oda sólo es buena de un billete del banco al dorso escrita. No faltará algún necio que al oírlo
se haga cruces y diga: "Mujer, al fin, del siglo diecinueve, material y prosaica". ¡Boberías! ¡Voces que hacen correr cuatro poetas que en invierno se embozan con la lira! ¡Ladridos de los. perros a la luna! Tú sabes y yo sé que en esta vida, con genio, es muy contado el que la escribe: y con oro, cualquiera hace poesía.
martes, 29 de diciembre de 2009
Quieres que de ese néctar delicioso
9:41
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
¿Quieres que de ese néctar delicioso no te amargue la hez? Pues aspírale, acércale a tus labios y déjale después.
¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor?
Pues amémonos hoy mucho, y mañana digámonos ¡adiós!
¿Quieres que conservemos una dulce memoria de este amor?
Pues amémonos hoy mucho, y mañana digámonos ¡adiós!
lunes, 28 de diciembre de 2009
Entre el discorde estruendo de la orgía
9:40
Publicado por
Gustavo Adolfo Bécquer
Entre el discorde estruendo de la orgía
acarició mi oído, como una nota de lejana música, el eco de un suspiro.
El eco de un suspiro que conozco, formado de un aliento que he bebido, perfume de una flor, que oculta crece en un claustro sombrío.
Mi adorada de un día, cariñosa, '¿En qué piensas?", me dijo. "En nada ..." "¿En nada y lloras?" "Es que tengo alegre la tristeza y triste el vino".
acarició mi oído, como una nota de lejana música, el eco de un suspiro.
El eco de un suspiro que conozco, formado de un aliento que he bebido, perfume de una flor, que oculta crece en un claustro sombrío.
Mi adorada de un día, cariñosa, '¿En qué piensas?", me dijo. "En nada ..." "¿En nada y lloras?" "Es que tengo alegre la tristeza y triste el vino".
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